Toshitsugu Takamatsu nació el 10 de marzo de 1889 en la ciudad de Akashi, Prefectura de Hyōgo, Japón. Desde temprana edad, mostró un talento excepcional para las artes marciales, iniciando su entrenamiento bajo la guía de su abuelo, Toda Shinryuken Masamitsu, un maestro de renombre en múltiples tradiciones marciales antiguas. Bajo su tutela, Takamatsu heredó el conocimiento de Togakure Ryū Ninpō Taijutsu, Gyokko Ryū Kosshijutsu, Kotō Ryū Koppōjutsu, Shinden Fudō Ryū Dakentaijutsu, Kumogakure Ryū Ninpō y Gyokushin Ryū Ninpō. Desde niño, fue sometido a un entrenamiento riguroso que no solo le permitió desarrollar habilidades marciales avanzadas, sino que también le inculcó una profunda comprensión de la filosofía del budō y de los principios de supervivencia en combate.
A medida que avanzaba en su aprendizaje, Takamatsu amplió su formación bajo la tutela de otros maestros altamente experimentados. Entre ellos se encontraba Ishitani Matsutarō, un experto en combate con armas, quien le transmitió los conocimientos de Kukishinden Ryū Happō Bikenjutsu y Gikan Ryū Koppōjutsu. Con Ishitani, Takamatsu refinó su manejo de la espada, el bastón largo y otras armas tradicionales, además de fortalecer su comprensión de las estrategias y tácticas avanzadas de guerra.
Otro de sus maestros fue Mizuta Yoshitarō, de quien heredó Takagi Yōshin Ryū Jūtaijutsu, un estilo enfocado en el combate a corta distancia y la manipulación del equilibrio del oponente. Gracias a este entrenamiento, Takamatsu adquirió una destreza excepcional en técnicas de control y sumisión, lo que complementó su formación en ninjutsu y jūjutsu.
Además de estas enseñanzas, Takamatsu también estudió Hontai Yoshin Ryū y Shinkendo, lo que amplió su repertorio marcial y le permitió desarrollar un enfoque integral en el combate. Gracias a su dedicación y talento, fue reconocido como el legítimo heredero de múltiples escuelas tradicionales, consolidándose como una de las figuras más influyentes del budō japonés.
A principios del siglo XX, Takamatsu viajó a China y Mongolia, donde se enfrentó a situaciones de combate real que consolidaron su reputación. En esta época, trabajó como guardaespaldas y también enseñó artes marciales en varias regiones. Su experiencia en el combate le valió el apodo de "El Tigre de Mongolia", ya que se decía que era imbatible en enfrentamientos reales. Durante sus años en China, también estudió diversas formas de combate chinas, lo que enriqueció aún más su conocimiento marcial.
Al regresar a Japón, Takamatsu se estableció en la ciudad de Kashihara, en la Prefectura de Nara. Allí, llevó una vida más tranquila, dedicándose a la enseñanza de sus conocimientos a un círculo selecto de discípulos. Entre ellos, el más destacado fue Masaaki Hatsumi, a quien transmitió el liderazgo de las nueve tradiciones marciales que había heredado. Takamatsu vio en Hatsumi el potencial para continuar con la preservación del ninjutsu y le impartió enseñanzas tanto técnicas como filosóficas, asegurando la transmisión fiel del conocimiento ancestral.
Debido a su valentía y destreza en combate, enfatizaba la importancia de la preparación para situaciones inesperadas. En una ocasión, compartió con su discípulo Masaaki Hatsumi una experiencia de su juventud: mientras estaba sentado, fue atacado repentinamente y, sin tiempo para calentar, tuvo que defenderse con el cuerpo frío. Este incidente subrayaba su enseñanza de que en un combate real no hay tiempo para preparativos previos, y el cuerpo debe estar listo para reaccionar en cualquier momento.
En una noche de principios de otoño, cuando el viento traía el canto de las cigarras, Hatsumi Sensei tuvo la oportunidad de conversar con su maestro, Toshitsugu Takamatsu, sobre el mundo del ninjutsu. Durante esta charla, Takamatsu Sensei compartió su conocimiento y experiencia sobre los orígenes y la evolución de este arte marcial.
Cuando Hatsumi preguntó sobre los orígenes del ninjutsu, Takamatsu reconoció la dificultad de responder con certeza, ya que no había nacido en la época en la que los ninja desempeñaban un papel activo. Sin embargo, explicó que había aprendido ninjutsu de su tío, un samurái de la provincia de Iga, quien le transmitió conocimientos tanto de forma práctica como oral y escrita. Takamatsu enfatizó que la comprensión del ninjutsu no se lograba únicamente a través de documentos o relatos, sino mediante la conexión entre el cuerpo y la mente.
Takamatsu también mencionó que sus otros maestros, Toda Sensei e Ishitani Sensei, hablaban de sus predecesores y del ninjutsu de tiempos antiguos, muchas veces añadiendo episodios históricos a sus relatos. Además de lo aprendido de sus maestros, Takamatsu dedicó gran parte de su vida a leer antiguos manuscritos escritos por ninja de antaño, los cuales eran objeto de estudio por parte de los investigadores modernos. La mayoría de estos documentos estaban relacionados con las escuelas Iga Ryū y Koga Ryū, aunque también existían registros de otras tradiciones menos conocidas, como Yasuda Ryū y Fukushima Ryū. Hatsumi comentó que muchos de estos documentos contenían información sobre venenos y sustancias peligrosas, lo que explicaba la reticencia de sus propietarios a compartirlos con el público.
En cuanto a la antigüedad del ninjutsu, Takamatsu explicó que existían varias teorías. Algunas afirmaban que sus orígenes se remontaban a la era de los dioses, mencionando a figuras como Amenoshibinomikoto y otros ascetas de la provincia de Kishu. También compartió que su propio linaje descendía de un clan en los bosques de Takao, en la región montañosa de Iga, aunque no todos los habitantes de la zona practicaban ninjutsu. Otra teoría indicaba que algunos chinos, como Cho Busho, Yo Gyokko e Ikai, trajeron sus conocimientos a Japón y contribuyeron a su desarrollo.
Otra posible raíz del ninjutsu, según Takamatsu, se encontraba en los piratas de la bahía de Ise y la península de Shima, quienes operaban en un período de intensa lucha entre los señores feudales. Explicó que estos piratas utilizaban herramientas y técnicas similares a las empleadas por los ninja, como el kaginawa (cuerda con gancho), que luego dio origen al kusarigama no jutsu (técnicas de hoz y cadena), al kamayari (lanza con gancho) y al uso de hiya (flechas incendiarias) para ataques marítimos. Hatsumi reflexionó sobre la posibilidad de que el ninjutsu tuviera un origen pirata, a lo que Takamatsu respondió que algunos historiadores defendían la idea de que el ninjutsu nació en Japón y posteriormente fue influenciado por conocimientos provenientes de China.
El maestro continuó explicando que Iga y Koga eran regiones de difícil acceso, rodeadas de montañas y profundos valles, lo que las convertía en fortalezas naturales ideales para la ocultación y la supervivencia. Estos lugares no solo sirvieron como refugio para guerreros fugitivos, sino que también fueron centros de entrenamiento para los ninja. Mencionó la existencia de la Tojin-iwa, o "Roca China", también conocida como kuji no iwa, donde se creía que los ninja aprendieron hichō, karate y koppōjutsu de la Madre Naturaleza. Hatsumi destacó la importancia de esta enseñanza, señalando que la conexión con la naturaleza era clave en la formación de un ninja.
La conversación se extendió a los diferentes aspectos del entrenamiento ninja. Takamatsu enumeró disciplinas como el ninja no hachimon (los ocho campos del conocimiento), el kiai (armonización de la energía), el koppojutsu, el manejo de armas como la espada, la lanza y los shuriken, así como técnicas de fuego (kajutsu) y conocimientos filosóficos y religiosos. Explicó que estas áreas de estudio eran tan especializadas que resultaban incomprensibles para el público general. Hatsumi comentó que la imagen del ninja estaba fuertemente ligada a la sombra y a las técnicas de ocultamiento, a lo que Takamatsu afirmó que estas eran solo una parte del tonkei no jutsu (conjunto de técnicas de sigilo y desaparición).
El maestro también habló sobre cómo, tras la guerra civil japonesa, la literatura dramática sobre los ninja se volvió más popular, mencionando figuras legendarias como Momochi Sandayu, Togakure Daisuke e Ishikawa Goemon. Explicó que, si bien Goemon era representado como un villano, los documentos históricos mostraban que mantenía relaciones con personas respetables y que su supuesta ejecución mediante hervimiento en aceite podía no haber ocurrido realmente. Durante la guerra civil, muchos documentos fueron destruidos, lo que permitió que los vencedores reescribieran la historia en su favor, distorsionando la realidad sobre los ninja.
Cuando Hatsumi preguntó sobre el período en que el ninjutsu alcanzó su máxima perfección, Takamatsu mencionó que, según lo que había aprendido de sus maestros, esto ocurrió entre las eras Manju (1024 d.C.) y Shoho (1074 d.C.). También discutieron cómo los prejuicios y la falta de conocimiento llevaron a que muchas representaciones modernas del ninja fueran inexactas. Takamatsu expresó que los verdaderos ninja eran escasos, ya que muchos de ellos murieron en batalla sin poder transmitir completamente su arte.
Finalmente, la conversación derivó en la relación del ninjutsu con la estrategia y la filosofía de vida. Takamatsu mencionó la figura de Okume no Mikoto, quien fue designado por el emperador Jimmu para supervisar el shinobu ho o "arte del sigilo", y cómo este conocimiento se transmitió a los guerreros ascetas de la región de Kumano. También citó eventos históricos donde los ninja jugaron un papel clave, como el uso de tácticas de sigilo en la era de Yamato Takeru no Mikoto y Shotoku Taishi.
Para cerrar, Takamatsu explicó que el shinobu ho, o arte del sigilo, evolucionó hasta convertirse en lo que hoy conocemos como ninjutsu. Destacó que el verdadero objetivo del ninja no era luchar innecesariamente, sino comprender las leyes de la naturaleza y la humanidad. Según su enseñanza, aquel que va en contra de estas leyes pierde la batalla antes de comenzarla. El principio fundamental del ninjutsu, dijo Takamatsu, era vencer sin luchar y seguir viviendo.
Años después de esta conversación, Hatsumi recordaba estas palabras con profundo respeto. Mientras entrenaba a sus propios estudiantes, sentía que, a través del sudor derramado en la práctica, aún mantenía un diálogo silencioso con su maestro en el cielo. Con gratitud, comprendió por qué Takamatsu lo llamaba "Sensei", y cómo su vida entera había sido una preparación para transmitir el legado del ninjutsu.
Toda Shinryuken Masamitsu 戸田真竜軒正
• 33 Heredero de Togakure ryû Ninpô Taijutsu (戸隠流忍法体術)
• 27 Heredero de Gyokko ryû Kosshijutsu (玉虎流骨指術)
• 17 Heredero de Kotô ryû Koppôjutsu (虎倒流骨法術)
• 25 Heredero de Shinden Fudô ryû Dakentaijutsu (神伝不動流打拳体術)
• 13 Heredero de Kumogakure ryû Ninpô (雲隠流忍法)
• 20 Heredero de Gyokushin ryû Ninpô (玉心流忍法)
Ishitani Matsutarō 石谷松太郎
• 27 Heredero de Kukishinden ryû Happô Bikenjutsu (九鬼神伝流八法秘剣術)
• 14 Heredero de Gikan ryû Koppôjutsu (義鑑流骨法術)
Mizuta Yoshitarō 水田吉太郎
• 16 Heredero de Takagi Yôshin ryû Jûtaijutsu (高木揚心流柔体術)
Masaaki Htasumi 初見良昭
• 34 Heredero de Togakure ryû Ninpô Taijutsu (戸隠流忍法体術)
• 28 Heredero de Gyokko ryû Kosshijutsu (玉虎流骨指術)
• 18 Heredero de Kotô ryû Koppôjutsu (虎倒流骨法術)
• 26 Heredero de Shinden Fudô ryû Dakentaijutsu (神伝不動流打拳体術)
• 14 Heredero de Kumogakure ryû Ninpô (雲隠流忍法)
• 21 Heredero de Gyokushin ryû Ninpô (玉心流忍法)
• 28 Heredero de Kukishinden ryû Happô Bikenjutsu (九鬼神伝流八法秘剣術)
• 15 Heredero de Gikan ryû Koppôjutsu (義鑑流骨法術)
• 17 Heredero de Takagi Yôshin ryû Jûtaijutsu (高木揚心流柔体術)